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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica (2do. Trimestre 2008)"

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y 



Las oraciones contestadas de Amada 

Cuando el agua entró a su casa, Amada hizo lo único que sabía hacer: oró. 



DATOS DE ínteres 

(•^ Amada vive cerca de la 
Ciudad de México, que 
tiene una población de 20 
millones de habitantes. 
Hay 22.000 adventistas 
que viven cerca o en la 
Ciudad de México, es 
decir, un adventista por 
cada 900 habitantes. 

í'*' Cuando los españoles 
conquistaron a México en 
el siglo XVI, trajeron el 
catolicismo y el idioma 
español. Hoy en día, 90 
por ciento de los poblado- 
res de este gran país 
hablan español y se iden- 
tifican como católicos, 
aunque muchos de ellos 
no practican su religión ni 
asisten a la iglesia regular- 
mente. Todos necesitamos 
saber que Dios nos ama y 
quiere ser nuestro Amigo 
personal. 



Amada tiene 8 años y vive en el centro de 
México. [Pídale a un niño que localice a México en 
el mapa]. Ella sabe que Jesús contesta las oracio- 
nes; su mamá le contó que durante 5 años le 
había pedido a Dios un bebé, y eUa era la respues- 
ta a sus oraciones. 

La tormenta 

Una noche pasó una tormenta terrible y llovió 
mucho en el pueblo donde vive Amada. En poco 
tiempo se habían inundado las calles hasta los 
tobillos. Y continuó lloviendo. ¡De pronto, el 
agua empezó a entrar a la casa! Rápidamente la 
mamá movió los muebles a un lugar seco y 
comenzó a sacar el agua con una escoba. Pero el 
agua aún seguía entrando. Amada empezó a sen- 
tir miedo. 

— ¿Qué podemos hacer? — le preguntó a la 
mamá con lágrimas en los ojos. 

— ¡Haz una oración! — le contestó la mamá. 

Amada corrió hacia su cuarto y le pidió a Dios 
que hiciera que la lluvia se detuviese. Cuando ter- 
minó la oración notó algo diferente. Ya no escu- 
chaba el violento ruido que hacía la lluvia al gol- 
pear su techo. ¡La lluvia se había detenido! 

Amada corrió hacia su mamá y exclamó: 

— ¡Mamá hice una oración y la lluvia se detuvo! 



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La madre dejó de secar el piso y prestó 
atención. 

— ¡Es cierto, ha dejado de llover! 
Hay que darle gracias al Señor. 

Y lo hicieron. 

Amada y su mamá trabajaron duro 
para secar el piso mientras Dios mante- 
nía la lluvia alejada. Ahora, cuando 
llueve. Amada hace una oración: 

— Querido Jesús, por favor no per- 
mitas que la lluvia inunde nuestra casa. 

Incluso en un huracán que pasó 
recién, el agua no entró en la casa de 
Amada. 

— Siempre le doy gracias a Dios — 
nos dice. 

Lq misión de Amada 

Amada estudia en un colegio públi- 
co. Les cuenta a sus amigos lo que Jesús 
hace por ella y cómo le contesta las 
oraciones. 

También invita a sus amigos a que 
visiten la Escuela Sabática. Cuatro de 
sus amigos fueron, y les gustó. Le 
comentaron que querían regresar. Los 
padres de los niños trabajan y están 
contentos de que sus hijos queden 
haciendo algo bueno y productivo. 

Los padres de Amada llevan a los 
niños a la iglesia y los invitan a comer. 
Después de la comida. Amada y sus 



amigos asisten a las reuniones de 
Aventureros, miran algún video cristia- 
no, o salen a caminar por el parque. 

— Estoy feliz de que a mis amigos les 
guste acompañarme a la iglesia — dice 
Amada — . Me siento contenta de que 
estudien su lección y se aprendan los 
versículos de memoria para la Escuela 
Sabática. Han estado asistiendo con- 
migo a la iglesia por cinco meses y 
están aprendiendo mucho de Jesús. A 
veces se aprenden la lección mejor que 
algunos niños que han estado yendo a 
la iglesia durante toda su vida. 

— Jesús dijo: «Que los niños vengan 
a mí.» Yo quiero ayudar a mis amigos a 
que se acerquen al Señor porque sé que 
los ama. 

Amada les dice a los niños que con- 
fíen en Dios porque él cuida de nos- 
otros. 

— Jesús me ha ayudado cuando he 
sentido miedo y cuando lo necesito — 
nos dice — . Yo sé que Dios contesta 
mis oraciones; también contestará las 
tuyas, porque te ama. 

Amada invitó a cuatro amigos para 
que fueran a la iglesia, y asistieron. 
Seamos misioneros; invitemos, por lo 
menos a un amigo a la iglesia esta 
semana. Así es como crece la familia de 
Dios. 




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